La Argentina es reconocida por ser un país con recursos naturales significativos, población altamente calificada y base industrial y tecnológica arraigada.
Las cadenas globales de valor que le dieron forma al sistema comercial mundial en las últimas décadas fueron puestas en cuestión ante el desafío de condiciones sanitarias inesperadas y conflictos geopolíticos.
En este contexto, la Argentina está llamada a jugar un papel importante para contribuir a la seguridad alimentaria y energética.
La Argentina tiene un extenso territorio, con un 53% del mismo como superficie cultivable y es líder exportador en una gran variedad de productos del agro y alimentos a mercados de gran competitividad como Estados Unidos, Canadá, Europa, China y Japón. Dispone también de áreas mineras e hidrocarburíferas muy relevantes. Asimismo, Argentina cuenta con una sólida base industrial, con desarrollos en sectores de alta complejidad y dinamismo, como la confección de tubos de acero, maquinaría agrícola, equipamiento médico, biotecnología, industria automotriz y servicios basados en el conocimiento, entre otros.
Por otra parte, la Argentina posee recursos humanos altamente calificados, una extensa red de centros de investigación científica y universidades bien posicionadas en rankings internacionales, con más de 110.000 graduados universitarios por año, además de ser el primer país en Latinoamérica en lo que respecta al dominio de inglés.
El gobierno del Presidente Milei está generando las condiciones propicias para la atracción de inversiones que impulsen el crecimiento económico argentino.
El programa económico del Gobierno del Presidente Milei se basa en una agenda pro-mercado, que logró estabilizar el mercado cambiario, bajar la inflación, garantizar la seguridad jurídica de los inversores, generar un clima favorable a la iniciativa privada y promover reglas transparentes y predecibles para las empresas que deciden invertir en la Argentina.
Este rumbo se reafirmó y amplió, con un especial énfasis en el estímulo a las inversiones en sectores dinámicos y estratégicos que impulsan la economía nacional, al establecerse el "Régimen de Incentivos para las Grandes Inversiones" (RIGI), aprobado por el Congreso Nacional mediante la sanción de la Ley N° 27.742, en julio de 2024, y reglamentado mediante el Decreto N° 749, en agosto de 2024.
Este Régimen, vigente hasta julio 2026 y prorrogable por un año más (hasta el 08/07/2027), está dirigido a proyectos que involucran inversiones superiores a los 200 millones de dólares, y tiene como objetivo la creación de condiciones de previsibilidad, estabilidad y certidumbre jurídica para tales proyectos, previendo el desarrollo de cadenas de producción locales e instaurando una protección especial ante eventuales incumplimientos del Estado. De este modo, el RIGI brinda incentivos tributarios, aduaneros, cambiarios, regulatorios y jurisdiccionales, además de estabilidad normativa por treinta años, a proyectos en ocho sectores estratégicos: la forestoindustria, el turismo, la infraestructura, la minería, la tecnología, la siderurgia, la energía, y el petróleo y gas. Los beneficios previstos en el RIGI se incrementan y extienden hasta 40 años para aquellos proyectos que contemplen inversiones superiores a los 2000 millones de USD.
